
Es urgente saber que dentro de nuestros cuerpos lunares tenemos un yo pluralizado.
Cada
sensación, cada emoción, cada pensamiento, cada sentimiento, pasión,
odio, violencia, celos, ira, codicia, lujuria,
envidia, orgullo, pereza, gula, etc., están constituidos por
pequeños Yoes, que de ninguna manera se hallan ligados entre sí ni
coordinados de modo alguno.
No existe, no hay un YO íntegro, ni uni-total, sino un multitud de mezquinos, gritones y pendencieros Yoes que riñen entre
sí, pelean la supremacía de la maquina humana.
Los Yoes que tenemos metidos dentro de nuestra mente, son verdaderos demonios creados por nosotros mismos.
Tales
Yoes sigue automáticamente a otros Yoes, y algunos aparecen acompañados
por otros, pero no existe orden en todo
esto, no hay verdadera unidad, sólo existen asociaciones
accidentales, pequeños grupos que se asocian en forma inconsciente y
subjetiva.
Cada uno de estos Yoes sólo representa una ínfima parte de la totalidad de nuestras funciones, pero cree equivocadamente
ser siempre el todo.
Cuando uno dice: yo tengo la impresión de que habla con él, uno cree que la persona en su totalidad es la que esta
hablando, pero en realidad sólo es uno de los yoes de la legión, que es el que habla.
Todos estos pequeños Yoes son verdaderos demonios que viven dentro de nuestro cuerpo lunar.
Diversas escuelas de tipo seudo-esotérico enfatizan la idea descabellada de dos tipos de YOES: al primero lo
califican de yo superior, al segundo se le denomina yo inferior. Nosotros decimos que superior o inferior son dos secciones de una misma cosa. Mucho se ha hablado sobre el
Alter-Ego y hasta se le alaba, considerándosele
divino. En nombre de la verdad se hace indispensable decir que Yo
Superior o Inferior son dos aspectos del mismo Ego. Alabar
al primero y subestimar al segundo resulta incongruente.
Nosotros
hacemos una diferenciación correcta entre lo que es el YO y lo que es
el SER. Podría decirse que otro concepto
emitido por el intelecto, pero nos basamos en experiencias
directas. Conocemos muy bien las diversas formas de intelectualización
que existen. Es claro que el Ego no tiene ganas de morir y
quiere continuar. A nadie le puede gustar ver a su querido Ego,
reducido a polvareda cósmica, así porque sí, porque un fulano cualquiera
lo dijo en una sala de conferencias.