No Hay Dios Que Buscar, Sino Universo Al Que Despertar.

Meditacion Supramental

Nunca como hoy las enseñanzas de Aurobindo han estado tan al día, es el momento ya de recibir el descenso de la energía, del arquetipo, la venida del cristo que desciende sobre toda la humanidad, sin discriminación, el descenso de la diosa, dios, padre, espíritu como queramos llamarlo, pues su nombre es lo menos importante, lo esencial es sentir como la energía que desciende es real y se percibe en toda su amplitud. Ha Llegado el momento de no hacer nada, solo estar preparados para recibir, dejar que ocurra, simplemente permitir que la energía del espíritu descienda sobre nosotros.

Realmente no es una técnica sino una experiencia eminentemente espiritual y que la actitud es muy importante para no boicotear el proceso, por tanto debemos de despejar de nosotros cualquier resistencia y de esa manera permitir sin barreras el contacto divino con la luz dorada y cristalina.

Incluso tumbados podríamos invocar el descenso, seria muy sencillo si lleváramos largo tiempo meditando y entrando en estados de silencio interno profundos.

Lo ideal seria comenzar con tu meditación habitual hasta pasar llegando al final por estados de quietud y silencio interno que nos permitiesen entrar en estados de disolución y perdida de sensación corporal y asi en la parte final de la meditación, invocar al espíritu para que descienda, imaginándonos que una luz liquida dorada desciende desde el cielo por nuestra coronilla (Sahasrara) hasta el centro de nuestro pecho y desde allí a todas la células dejándonos sentir como somos inundados por la energía.

Durante el proceso podremos sentir estremecimientos internos de amor, gratitud y profunda paz, si no es a si podemos provocarlos conscientemente y de esa manera desbloquear el sentimiento puro desde el corazón para que fluya de forma espontanea, siempre manteniendo una respiración suave y natural. Durante es te tiempo de descenso de la energía, nos entregamos al “no tiempo” entrando cada vez mas y mas profundo en un estado de estasis espiritual. Una vez terminada la meditación, sigue sintiendo la conexión con lo divino en cada momento de tu vida cotidiana, poniendo conciencia en cada pequeño acto, experimentaras una serenidad y paz internas muy especiales y la sensación de conexión con todo lo que te rodea.

Fuente1: Meditarte

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