Para desarrollar calor y darlo a los demás
Las manos son los puntos del cuerpo que tiene más posibilidad de acumular y transmitir el prana.
Pensar cuando os hacéis daño, al golpearnos contra algo, o cuando sentís un dolor repentino en el cuerpo. Vuestras manos se dirigen de forma instintiva a ese punto, justamente como si el punto que está perdiendo energía reclamara a las manos que poseen esta energía.

